Construir una nave espacial

Construir una nave espacial

Construir una nave espacial

Cuando éramos pequeños, muchos niños tenían la tradición de quemar sus “odiosos apuntes y libretas” al final del curso escolar en las hogueras de la noche de San Juan, a lo Goebbels. Pero nosotros, la resistencia, hacíamos algo bastante más útil e imaginativo con toda esa materia prima. Porque para enterrar un tesoro (una caja de cartón de esas zapatillas que te regalan para verano y que llenas de joyas de papel) hace falta un mapa que señale su paradero exacto, y es bien sabido que los mapas piratas son de papel. 

 

 

Y para recuperar ese cofre enterrado hace un año en las tierras inexploradas de la finca del vecino, necesitas construir una nave espacial para ti y tus amigos. La aleación compuesta de cartón y papel de aluminio es el material más resistente conocido por el Ser Humano y, por tanto, lo propio para fabricarte un cohete de los chulos. 

Puedes encontrarte con un montón de problemas si aterrizas en una huerta situada más allá del Cinturón de Orión o al sursudeste de Andrómeda IV. Puedes encontrarte con gatos, ardillas carnívoras y demás criaturas alienígenas de incontables patas. Por eso, todo pirata espacial debe ir armado con una buena espada de cartón y calzado con papel de periódico para evitar las altas temperaturas a las que pueden llegar superficies planetarias como estas. 

Es importante anotar, en las últimas páginas de la libreta de mates, las constantes vitales de todos los miembros del equipo de exploración. Sobre todo en el excitante momento en el que encuentras esa “X” que marca el punto geodésico bajo el que se encuentran innumerables anillos, pendientes, collares y coronas de papel...